La batería no se gasta de un día para el otro. Se desgasta con el uso diario, sobre todo si el auto no llega a recargarla. Tres cuidados simples marcan la diferencia.
Evitá trayectos cortos constantes
En recorridos muy cortos la batería no llega a recargarse por completo.
No dejes consumos eléctricos activos
Luces, radio o accesorios siguen consumiendo energía con el motor apagado.
Revisá el estado general periódicamente
Nivel de carga, bornes y sistema eléctrico.
Con estos tres puntos, el arranque deja de ser una sorpresa y la batería rinde lo que tiene que rendir.